Ir al contenido principal

El bajo, mi bajo

En el bajo me siento a escribir
Leer.
Meditar.

En el bajo me siento a sentir
Escuchar
Percibir

En el bajo me descalzo. 
Toco el pasto. 
dejo  que el sol acaricie mi costado izquierdo

En el bajo me detengo a observar
a conectar
a agradecer

No es que todo esto no lo haga en otros lugares, en otros momentos. Pero es que en el bajo es en donde no puedo hacer otra cosa más que estar.

En el bajo estoy presente.
Presente en mi soledad.
Presente en mi silencio.
Presente en los sonidos, aromas y texturas que cambian todo el tiempo.

Cuando los días se ponen frescos.
Hay viento,  y el sol no está,
Ir al bajo se me complica.
Y ahí lo extraño.

Cuando el sol vuelve a salir, 
y el viento se aquieta 
indudablemente pienso en él:
¡Hoy está ideal para ir! me digo

A veces pienso que las personas que viven acá se lo pierden. Me sorprende que no vean su belleza. Aunque también me parece lindo creer que soy la única que disfruta tanto de ese espacio. Quizás es un poco egoísta lo que siento, pero es así.

                                  

Hace unos días volví al bajo después de casi dos meses. Volví a sentarme en mi banquito de siempre. Volví a conectarme con todo eso que sólo ahí se da. Volví a escribir en mi cuaderno hasta terminar sus últimas hojitas. La foto es de ese instante.

------------------------------------------------------------------------


El Bajo, es un refugio natural que está en el pueblo. Queda a unas cuatro cuadras de casa. Y le dicen el bajo, porque hace unos años atrás esa zona se inundó, quedando luego inhabilitada para vivir. Con el tiempo el agua fue bajando, y se hicieron los caminitos para poder transitar por ahí. Ahora es un lugar pequeño, del tamaño de una manzana, donde hay banquitos para sentarse y pasar un rato. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un romance oculto

Siento que tengo una especie de romance oculto con el papel. Me gusta mucho, lo muestro poco y cada día se me hace más difícil no exponerlo y gritar a los cuatro vientos que… ¡Ay! casi se me escapa. Digo que tengo un romance oculto con el papel, porque en realidad estoy sintiendo un enamoramiento muy de adolescentes. De repente me doy cuenta que cada vez que me encuentro cara a cara con él se me enciende el fuego interior y se me ocurren miles de ideas para ponerme a crear. Cuando estoy con él, todo fluye. Cuando estoy con él, todo pasa. Cuando estoy con él, mi energía creativa se potencia. Cuando estoy con él, me siento en libertad. Cuando estoy con él, el tiempo se detiene. Parece como si tuviera un poder superior que apenas nos encontramos y entramos en contacto todos los relojes del mundo se paran. En el papel puedo ponerle voz a mis deseos, a mis inquietudes, a mis dudas, a mis miedos, a mis vivencias. Puedo hacer y ser en libertad. No tengo que pedirle permiso para nada. Él me in...

Tiempo

Parece una pavada, pero no lo es. Pensá, cuánto tiempo te dedicás exclusivamente a hacer algo sólo para vos? Cuánto tiempo pasás solx, sin estímulos externos? Es decir, sin celu, sin netflix, sin compu, sin charlar con nadie. Sólo vos y tu silencio. Si contaste el tiempo que dormís, entonces no vale.  Darme tiempo para estar sola, para escucharme y conocerme, para mí fue el gran paso que necesitaba dar para adentrarme en mi historia y comenzar a sanar. Nada de lo que nos sucede es casual Cuando nos agotamos, o nos sentimos mal tendemos a quejarnos, y eso no está mal, es una reacción natural y hasta animal de todo ser humano. Pero las cosas que nos toca pasar, no las vivimos porque sí. Tienen un objetivo.  Decirte que la vida es cíclica, no es ninguna novedad. Sin embargo aún hoy seguimos escuchando a muchas personas quejándose de lo "mal que va todo". Y esto es lo que me empuja a seguir reforzando este concepto:  Muchos son los días en que vamos a estar arriba y otros tan...

Me tengo a mí

Conviven en mí varias personas. Muchas. En un intento de clasificarlas diría que esas personas representan dos partes muy claras de mí: La parte niña. La parte adulta. Y en este camino de autoconocimiento que comencé a transitar hace un par de años, me voy dando cuenta de que la parte niña, está cada vez más presente. Se hace ver porque me siento frágil. Débil. Miedosa. Cuando estas sensaciones de la niña se hacen presentes, la parte adulta no sabe qué hacer. La invita a jugar. A que dibuje. A que se entretenga con cosas que le gustan. Pero no siempre funciona. Porque a veces la parte niña sólo quiere estar así. Débil. Frágil. Miedosa. Y sólo busca que la parte adulta la sostenga. La acompañe. La acepte. Que no la quiera cambiar. Va a pasar. La parte adulta sabe que esas sensaciones van a pasar. Y la niña va a volver a la tranquilidad. El tema está en que pueda tenerle paciencia y que se entregue a aprender a estar. Aprender a sostenerla. A aceptarla. Y que no la quiera cambiar.