Ir al contenido principal

Entradas

De sueños cumplidos

Se me está cumpliendo un sueño. Algo está pasando. Algo grande y lo quiero compartir. Hace dos años atrás, en pleno 2020, se me encendió la chispa de hacer agendas. Mis propias agendas, con cosas muy mías, como frases, preguntas, dibujos, con mucho espacio para invitar a las personas a escribir. Pero ese momento, no era EL momento. Porque estaba de licencia a punto de renunciar al hospital y no podía gastar los ahorros en eso. Sumado a que nos estábamos por mudar al pueblo y esa plata estaba destinada al flete y a vivir básicamente. La cuestión es que al final esa idea de las agendas quedó ahí. En pausa, con frustración y todo. Porque yo las quería hacer igual. Pero no podía. Hasta que... El año pasado, cuando aprendí a encuadernar y empecé con WABI las ganas de las agendas volvió. En realidad nunca se había ido, sólo que esa idea estaba reposando. Y entonces, me pregunté: Si me tomo el tiempo para aprender a hacer un básico diseño ¿Podré hacerlas yo misma? ¿Podré encargarme yo de ...

Hubo todo

Hace mucho que no componía una canción. Si se puede llamar componer, a lo que acabo de hacer.  Anoche, mientras me duchaba, se me vinieron frases sueltas a la cabeza: Y hubo montañas y hubo ríos y hubo playas y hubo calles Se me venían estas frases y a medida que iban apareciendo yo las iba repitiendo en voz alta. Era como un diálogo entre mi cabeza y yo, que cada vez se hacía más largo y que de pronto se fue convirtiendo en una lista larga de “y hubo tal cosa y hubo tal otra…”  En un momento me pregunté, mientras me pasaba la esponja-guante por la axila derecha, si en realidad no se dice “hubieron calles, hubieron rutas”. No encontré una respuesta. Cuando me fui a acostar, me quedé pensando en esas frases y por un segundo dije las voy a anotar. Pero no lo hice. Confié en que no me las iba a olvidar y que tarde o temprano iban a volver. Esta mañana, mientras tomaba mate amargo, sentada frente a mi cuaderno, volvió. Volvió esta especie de poema que se había formado entre e...

Escribiendo haikus, para volver a mí.

El año pasado conocí de casualidad, si es que existen las casualidades, lo que era un haiku. Supongo que habrá sido por alguna cuenta de instagram, ahora no me acuerdo. Tampoco me acuerdo cuál fue el primer haiku que leí. Porque cuando me topé con uno y su nombre, me puse a buscar más y a leer y leer sin parar y se abrió una puerta gigante delante de mí. Resulta que un haiku, es una especie de poema cortito de origen japonés, que consiste en tres versos que tienen: 5, 7 y 5 sílabas fonéticas, que se llaman moras. Digo sílabas fonéticas porque los versos no se separan en sílabas como lo aprendimos en el colegio, sino que se separan según como suenan.  Les voy a dar un ejemplo para que se entienda, y después les voy a contar qué tiene que ver esto, con lo que hoy les quiero compartir. Va el ejemplo: La frase mate amargo , si la separamos en sílabas de la manera tradicional, veremos que tiene 5 sílabas. ma te a mar go Pero si tenemos en cuenta su fonética, nos encontraremos con que es...

12 días, 12 mañanas, 12 haikus

¿Podré escribir siete haikus en siete días? Con esta pregunta y con las ganas de retomar la escritura matutina que tan bien me hace, es que me lancé a hacer esta especie de desafío o reto.   La misión era simple. Cada mañana, al desayunar y antes de comenzar con mis actividades del día, me iba a sentar a intentar escribir un haiku por día. Sin mucha regla, más que el respetar el 5,7,5. Regla básica para construir haikus. Al llegar el día 7, me sentí con ganas de continuar. Y entonces extendí el desafío por 3 días más. Llegando a ser 10. Y al llegar el día 10, me dieron ganas de hacer más y los hice. Al día de hoy llevo escribiendo 12 haikus y estos son los que quiero compartirles porque son los que seleccioné crear un fanzine. Día 1 tomando mate mientras cantan pájaros volvió la calma Día 2 viento, humo y sol seductores aromas ¿Azhar o asado? Día 3 pan fresco y mate mariposas espejo un sol gigante Día 4 té de canela galletitas con dulce el tren ya pasó Día 5 nubes mentales la mosca...

Mi primera vez con la cerámica

¿Cuándo fue la última vez que probaste hacer algo nuevo, algo totalmente desconocido para vos? Para mí la última vez fue el sábado. Cuando me animé a participar de una clase de cerámica. La propuesta me la compartió una amiga, pero yo dudé un poco en sumarme. Pues me cuesta a veces invertir en cosas para mí. ¿A alguna de ustedes le cuesta esto también? Me llevó unos días pensarlo, porque a decir verdad sí tenía ganas de ir, pero me llenaba de excusas para decir que no. Al final me decidí y el sábado tipo 11 de la mañana ya estaba con las manos en la arcilla. El lugar donde se hizo el taller, era EL lugar: Una casa en medio del campo, rodeada de árboles, lavandas, naranjos, plantas, plantas y más plantas. Gatitos y pavos reales por doquier. Sí, pavos reales! Que encima estaban cortejando a las pavas y cantaban y bailaban y desfilaban de un lado para el otro luciendo sus plumas azules, verdes, turquesas.. fua una fiesta de color. En ese contexto, experimenté la magia de la cerámica. Qui...

Flores para vos

Hoy empecé mi cuaderno saludando al cielo. Así con flores y una cinta negra. ¿Te gustaban las flores? ¿Cuál habrá sido tu flor favorita? ¿Y tu árbol favorito? Me quedaron muchas cosas por saber de vos. Y de las que sé, temo algún día olvidármelas. Ojalá que eso no suceda. Pero si llegara a pasar, no dejes de visitarme en mis sueños igual. Flores para vos Y un abrazo la cielo. Se que estás acá y allá también. Te pienso y recuerdo Siempre. Para vos Julio A 5 años de tu partida.

Me gustaría

Me gustaría en algún momento poder compartir lo que quiera compartir sin pensarlo mucho. Sin tener que estar dudando tanto. ¿Qué es eso que está detrás del miedo a compartir lo que una hace? No digo compartirlo todo.  Porque no creo que sea necesario y hay muchas cosas que me gusta tenerlas sólo para mí. Pero esto, por ejemplo. Este dibujo ¿a quién puede dañar? ¿A quién puede molestarle? Y esto parece una pavada, viste. Pero es un ejemplo chiquito de algo que con el tiempo si no lo trabajamos se hace más grande y se traslada a todas las decisiones de la vida. Una vez una grafóloga, tras analizar mi letra me dijo: tenés que empezar a vivir tu vida y dejar de vivir la vida de tus padres. Y yo dije ¿Kee?  ¿Ke dice señora si no me conoce? Y ella siguió: tenés que empezar a vivir sin andar pidiendo permiso a todo el mundo para hacerlo. No necesitas el permiso de nadie para vivir. 27 años tenía en ese momento. Y la verdad es que la escuché pero no entendí. Porque creía que lo que es...